jueves, 3 de enero de 2008

Las fiestas

Hay ocasiones en las que no se puede evitar aunque sea un mínimo deseo de paz y buena voluntad, por ende decidí olvidarme de este proceso que estamos (estoy, porque todavía no se lo he dicho) viviendo y tener una navidad y un fin de año pacíficos. Dentro de lo que se puede, claro, sino tendría que matar a todos los enfermos mentales que tiran bombas, bengalas, metrallas y demás asquerosos artefactos pirotécnicos que me hacen dar ganas de rociarlos de cianuro para que mueran por ósmosis.
El 24 se puede decir que fue una reunión tranqui y terminamos temprano durmiendo como angelitos, los 3 en la cama grande; el, yo y el perro. Casi parecíamos una familia normal, no en etapa pre-divorcio.
El 31 ya empezamos mal, salió temprano y volvió casi a las 5 de la tarde, mientras yo me retorcía de calor en la cocina preparando todo para la reunión de la noche. Mi decisión de divorciarme volvió más fuerte que nunca (se acuerdan aquello de que las fiestas hacen olvidar los planes de divorcio no?), y decidí planteárselo esa misma noche.
La reunión empezó temprano, yo tranqui esperaba que se retiraran para planteárselo. A las 3 de la mañana empecé a ponerme nerviosa y decidí matizar la espera con una copita de champagne, que de paso podía darme ánimo para cuando se lo dijera (todo por esto de que no me decido).
A las 5 las copitas de champagne ya eran varias y mi decisión mas fuerte que nunca... ahora si iba a saber lo que le esperaba y a retorcerse de arrepentimiento!
A las 6 se fue el último invitado, a las 6 y cinco me serví la última copa, a las 6 y cuarto pensé en dejar el planteo para mañana, y a las 6 y media me le tiré encima y le arranque la ropa.
Estamos como al principio...

1 comentario:

PiojoPromiscuo dijo...

Hoy empece y termine tu blog, tengo una pregunta que hacerte:

Y???????????